
Límites?, Que Límites?
A la triplicidad de compromisos se añadía la ausencia de efectivos. Básicamente sólo se contaba con Marcos Seijo, Javier Carral, Nacho López, Nacho Alonso y Santiago Luaces para acometer tres objetivos determinados por la presidencia: por un lado la asistencia obligada a la Vig-Bay, en la que, mas adelante comentaremos, se sirvió una nueva azaña a la afición española. El día anterior, sábado, Nacho López acudió en representación del Royal Club al partido de rugby de veteranos del Arquitectura de Coruña con el Pata Negra (Antiguos jugadores del Arquitectura de Madrid). Y, por último, Santi Luaces partía en expedición de reconocimiento a El Cairo y posteriormente se desplazaría la Península de Sinaí para afrontar la primera escalada Baobab al sagrado monte.
Vayamos por partes:


Para no aburrir a nuestros seguidores voy a transcribir literalmente la conversación entre este humilde cronista y Javier Carral:
-Hola, Javier. ¿Qué tal?
-Bien. Dentro de un ratito comienza la carrera. Nos han fallado el piiiiiiiiii de Zutano y el hijo de piiiiiiiiii de Mengano.
-Suerte.
-¡Pero si te acabo de colgar el teléfono! ¿Qué tiempo habéis hecho?
-Nachete 1 h y 46 ´. Yo 1 h y 47 ´. Marcos, como siempre, detrás de Drinder, que ha quedado segunda.
- Increíble.

Así de brevemente se vivió un hecho que a los más sagaces no les pasará desapercibido: como se atrevió a vaticinar Nacho López valientemente, si Javier Carral ha bajado 18 minutos su marca en dos años, todo nos hace pensar que dentro de diez años, como siga esta progresión, esté corriendo los 20 km en menos de 7 minutos. No es descabellado pensar que estamos ante uno de los atletas con más futuro del panorama español.
Dediquemos un pequeño párrafo al Sr. Carral y sus proyectos más inmediatos. Tal y como recogía la prensa especializada, acompañado de nuestro presidente Daniel y de Marcos, se enfrentará en mayo a una de las pruebas más duras del calendario: La maratón de Estocolmo. Esta prueba añade a la exigencia natural de una maratón la buena forma física sobre todo de las participantes locales en la misma, conocidas en todo el mundo como estocolmesas. Esperemos que la próxima crónica se haga eco de un éxito deportivo, o por lo menos de un desliz interesante. Seguiremos muy de cerca las evoluciones de los nuestros.


Grande fue el alivio en el pelotón al constatar lo que hasta aquel momento había sido sólo un rumor: Que ni Santi ni Nacho iban a tomar parte en la carrera.
Ascenso al Monte Sinaí

De menor mérito fue la ascensión de Santiago Luaces al Monte Sinaí, segunda montaña sagrada que asciende un Baobab, después del ataque de Javier Carral al Kilimanjaro. La prensa especializada, aunque la recoge en primerísimas páginas, parece ya aburrida de las gestas de este joven Baobab, máxime cuando se trata de su segundo dosmil (acuerdense de la subida al Cuchillón). Santiago ya es conocido entre los deportistas de riesgo como "El Juanito Oyarzábal de los dosmiles". Esta vez contó entre sus sherpas con la colaboración de un resacoso José Luaces, a la sazón, hermano de nuestro héroe, pero aun muy verde en azañas para incorporarse al club.


Fue en Coruña donde apareció la primera amenaza a este proyecto al presentar la mujer de nuestro Baobab reticencias claras a que emprendiera sólo la aventura. Habilidad en la persuasión de que necesitaba equipo de apoyo en Coruña y una mesa nueva para la cocina con cuatro sillas de diseño fueron más que suficientes para doblegar la voluntad conyugal. (Se recuerda a los Baobabs que este informe es absolutamente confidencial)
Santiago, más Baobab que nunca, previamente a la ascensión, visitó en el Monasterio de Santa Catalina, ubicado en las faldas del monte sagrado, a su buen amigo el Patriarca Celedonio de Aquitania, que se mostró muy interesado en la salud del bueno de Ignacio de Bolonia, pues así se le reconoce al bueno de López entre los tonsurados desde el desayuno de espaguetis "a la boloñesa" en la carrera de Villagarcía 2008.
Abusando de la amabilidad del padre Celedonio, Santiago buceó en los importantes archivos del monasterio hasta que hizo un descubrimiento absolutamente trascendental: encontró un ejemplar de los Diez Mandamientos en arameo clásico, lengua que si bien técnicamente no domina , sí lo hace a nivel coloquial y un poquito de arameo de negocios. Después de una rápida traducción se encontró con una sorpresa mayúscula: la extraordinaria semejanza de los mandamientos con el decálogo Baobab. De demostrarse la conexión entre los textos quedaría acreditada la teoría de la presencia de, como mínimo, un Baobab en el cruce del mar Rojo.
Quizás, la mayor divergencia entre ambos documentos sea que el sexto mandamiento de las tablas establece una prohibición de cometer actos impuros, lo cual entre los Baobabs, más que una prohibición, se trata de una maldición.
Sirva, por fin, de reflejo gráfico de la machada la culminación con camiseta Baobab de nuestro protagonista, así como el abrazo en que se fundió con su homólogo beduino.


Buenos días.